Agentes de voz

Base de conocimiento para agentes de voz: guía práctica

Cómo cargar y mantener la base de conocimiento de un agente de voz: respuestas cortas, datos al día y reglas claras para saber cuándo transferir.

Matías Casasola Matías CasasolaFundador y CEO de Anunzi · 14 min de lectura
Expertos transforman una respuesta larga en una respuesta hablada
En este artículo
  1. En resumen
  2. Por qué una base de conocimiento de voz no es una página de preguntas frecuentes
  3. Qué cargar y qué dejar fuera
  4. Cómo escribir respuestas que funcionen al oído
  5. Mantener los datos actualizados
  6. Cuándo debe transferir el agente a una persona
  7. Nuestra perspectiva: la base es el producto
  8. Transparencia y privacidad: el criterio para el sector público y las empresas
  9. Prueba y mejora: un ciclo semanal
  10. Errores frecuentes al cargar la base
  11. Empieza con un agente que puedes probar hoy
  12. Preguntas frecuentes
  13. Fuentes
  14. Recomendaciones

La base de conocimiento de un agente de voz es el conjunto de documentos, datos y reglas del que sale cada respuesta que oye quien llama. Para que funcione por teléfono, tiene que cumplir tres cosas: respuestas que se entiendan al oído en pocos segundos, datos que reflejen la realidad de hoy y criterios claros de cuándo pasar la llamada a una persona. Esta guía te explica cómo cargarla y cómo mantenerla, paso a paso.

En resumen

  • Por teléfono no se lee, se escucha: escribe respuestas de una o dos frases, con una sola idea y sin tablas ni enlaces.
  • Cada dato que cambia (horarios, precios, plazos, requisitos) necesita un responsable y una fecha de revisión.
  • Define por escrito cuándo transfiere el agente: casos sensibles, peticiones explícitas de hablar con una persona o preguntas que la base no cubre.
  • Revisa las llamadas reales cada semana al principio y convierte cada fallo en una mejora de la base.
  • En el sector público, documenta el origen de cada contenido: la trazabilidad es parte del servicio.

Por qué una base de conocimiento de voz no es una página de preguntas frecuentes

Una web de preguntas frecuentes se puede escanear con la vista. El que llama no puede. Escucha una respuesta de principio a fin, no puede volver atrás y, si tarda, se impacienta. Por eso copiar el contenido de la web en el agente suele dar malos resultados: los párrafos largos, las listas de diez requisitos y las referencias del tipo «consulta el siguiente enlace» no funcionan en una llamada.

También cambia la forma de preguntar. Por escrito alguien teclea «horario ITV». Por teléfono dice «oye, ¿hasta qué hora abrís los sábados?» o «quería saber si puedo ir por la tarde». La base tiene que cubrir esas formulaciones naturales, con sus rodeos, sus muletillas y sus variantes regionales.

Un agente bien alimentado responde en torno a un segundo, atiende las 24 horas y resuelve más del 95% de las consultas sin derivar a una persona. Ese resultado depende casi por completo de lo que hay en la base: el motor de voz (en nuestro caso, VPower) solo puede ser tan bueno como la información que tiene detrás.

Por qué una base de conocimiento de voz no es una página de preguntas frecuentes — overview diagram

Qué cargar y qué dejar fuera

Empieza por las llamadas que ya recibes. Saca de tu registro, de tu centralita o de tu equipo de atención las 30 o 50 preguntas que más se repiten. Esa lista es tu primera versión. Todo lo demás puede esperar.

Contenido que sí debe entrar

  • Datos operativos: horarios, direcciones, teléfonos, festivos, formas de pago.
  • Procedimientos con pasos cortos: cómo pedir cita, cómo presentar una reclamación, cómo consultar una deuda.
  • Requisitos y plazos: qué documentos hacen falta y cuánto tarda cada trámite.
  • Reglas de negocio: a quién se atiende, qué excepciones existen, qué importes admiten pago fraccionado.
  • Frases de cortesía y tono: cómo saluda, cómo se despide, cómo se disculpa.
  • Reglas de transferencia: qué casos pasan a una persona y a qué extensión o equipo.

Contenido que conviene dejar fuera

  • Documentos largos sin depurar, como normativas completas o manuales internos de cien páginas.
  • Información contradictoria entre versiones antiguas y nuevas del mismo documento.
  • Datos personales de clientes o ciudadanos que no hacen falta para responder.
  • Opiniones internas, borradores y comunicaciones que no son oficiales.

Dos tipos de fuente

Conviene separar lo que cambia poco de lo que cambia a diario. Los textos estables (cómo funciona un trámite, política de devoluciones) viven en la base de conocimiento. Los datos que cambian de forma continua (disponibilidad de agenda, saldo de una deuda, estado de un expediente) deben consultarse en directo al sistema de origen. Aquí entran las integraciones: en nuestra página de integraciones del agente de voz explicamos cómo conectar SIP, servidores MCP y API para que el agente lea tu CRM, tu agenda o tu pasarela de pago en el momento de la llamada, en lugar de repetir un dato que ya caducó.

Tipo de dato Dónde debe vivir Ejemplo
Estable Base de conocimiento Requisitos para empadronarse
Cambia por temporadas Base, con fecha de revisión Horario de verano de una oficina
Cambia cada día o cada hora Consulta en vivo (API o MCP) Huecos libres en la agenda
Sensible o personal Consulta en vivo con verificación Importe pendiente de un cliente

Cómo escribir respuestas que funcionen al oído

El formato importa tanto como el contenido. Estas son las reglas que aplicamos al preparar un agente.

  1. Una idea por respuesta. Si la pregunta tiene tres respuestas posibles, el agente da la más probable y ofrece las demás: «¿Quieres que te cuente también los requisitos?».
  2. La respuesta primero, el matiz después. «Abrimos de 9 a 14 horas de lunes a viernes. Los sábados solo con cita.» No al revés.
  3. Frases de unas 15 a 20 palabras. Más largas, se pierde el hilo.
  4. Números y fechas con cuidado. Escribe las cifras tal como se dicen: «dieciocho euros con cincuenta», no «18,50 €». Evita siglas que el agente pueda leer letra por letra de forma extraña, o aclara su pronunciación.
  5. Sin referencias visuales. Nada de «como ves en la tabla» ni «haz clic en el botón». Si hay que mandar un enlace, el agente puede ofrecer enviarlo por WhatsApp o por SMS al terminar la llamada.
  6. Lenguaje de quien llama. Si tus clientes dicen «recibo» y tu web dice «factura», incluye ambos términos como sinónimos.
  7. Una respuesta para «no lo sé». Define cómo suena la incertidumbre: «Eso no lo tengo claro, te paso con una persona que puede ayudarte». Es mejor que inventar.

Un ejemplo de reescritura

Texto de la web: «Para solicitar el certificado, la persona interesada deberá presentar el formulario normalizado debidamente cumplimentado, acompañado de copia del documento de identidad y justificante de pago de la tasa correspondiente, en un plazo no superior a diez días hábiles».

Versión para voz: «Necesitas tres cosas: el formulario relleno, una copia de tu DNI y el justificante de pago de la tasa. Tienes diez días hábiles para entregarlo. ¿Quieres que te diga dónde conseguir el formulario?».

La segunda versión dice lo mismo, se entiende a la primera y deja que el interlocutor decida si quiere más detalle.

Mantener los datos actualizados

La mayoría de los errores de un agente de voz en producción no son fallos de la IA: son datos viejos. Un horario que cambió en septiembre, una tarifa que subió en enero, un teléfono que ya no existe. El agente responde con total seguridad algo que dejó de ser cierto.

Para evitarlo, trata la base como un producto con dueño:

  • Asigna un responsable por bloque. Una persona de atención al cliente para procedimientos, otra de administración para tarifas y plazos.
  • Anota la fecha de última revisión en cada documento y fija una frecuencia: mensual para lo que cambia a menudo, trimestral para lo estable.
  • Conecta los cambios con el calendario real. Subida de tarifas, cambio de horario, campañas, festivos locales: si hay una fecha conocida, programa la actualización antes.
  • Versiona. Guarda qué se cambió, cuándo y quién lo aprobó. Si un dato falla, podrás saber desde cuándo.
  • Elimina lo obsoleto. Borrar un documento antiguo es más seguro que dejarlo con una nota de «ya no vale».
  • Delega los datos vivos en el sistema de origen. Cuanto menos copies, menos tendrás que mantener.

Si trabajas con flujos automáticos entre tu CRM y otras herramientas, estos recursos sobre automatizaciones y flujos inteligentes te dan ideas para que un cambio en un sistema se refleje en el resto sin trabajo manual.

Cuándo debe transferir el agente a una persona

Automatizar no significa esconder a las personas. Un agente que se aferra a una llamada que no puede resolver genera más frustración que una cola de espera. Define las reglas de transferencia como parte de la base, no como un añadido final.

Casos que casi siempre merecen una persona

  • La persona lo pide. Si dice «quiero hablar con alguien», el agente transfiere sin insistir en seguir ayudando.
  • Situaciones sensibles: una emergencia, una queja grave, una amenaza, una persona claramente angustiada.
  • Decisiones con efectos importantes: denegar una prestación, aceptar una condonación, cerrar una reclamación compleja.
  • Dos malentendidos seguidos. Si el agente no entiende ni tras repreguntar una vez, es mejor derivar.
  • Preguntas fuera del alcance que la base no cubre y que no se pueden consultar en vivo.

Cómo se redacta una regla de transferencia

Cada regla debe responder a cuatro preguntas: qué activa la transferencia, a quién va, qué dice el agente antes de pasar la llamada y qué información le entrega a la persona que la recibe (motivo, datos ya recogidos). Así quien llama no tiene que repetirlo todo.

Cuatro datos para transferir una llamada sin repeticiones

Ajusta también el horario: fuera del horario del equipo humano, el agente puede tomar nota, abrir una incidencia y comprometer una devolución de llamada con una franja concreta, en lugar de prometer una transferencia que no se va a producir.

Un dato de referencia

En la Municipalidad de Villa María, un agente de voz atendió 13.325 llamadas entre enero y julio de 2026, y el 85% se resolvió sin transferir. El 15% restante no es un fallo: son los casos que requieren criterio humano, y que gracias a las reglas de transferencia llegan ya clasificados. Puedes ver más ejemplos en nuestros casos de éxito de ayuntamientos con voicebots.

Nuestra perspectiva: la base es el producto

Cuando un cliente nos pregunta qué tecnología necesita, le respondemos que la parte difícil rara vez es la voz. La voz, hoy, está resuelta: el agente responde en aproximadamente un segundo y puede mantener entre 1 y 20 llamadas simultáneas según el plan. Lo que distingue una implementación buena de una mediocre es el trabajo previo con el contenido.

Nuestra experiencia nos ha llevado a tres convicciones. La primera: empezar pequeño. Un agente que contesta bien 30 preguntas vale más que uno que contesta mal 300. La segunda: las llamadas reales son la mejor fuente de mejora. Los primeros días revisamos juntos las conversaciones, vemos dónde dudó el agente y reescribimos la respuesta. La tercera: la base le pertenece al cliente. Es él quien conoce sus procesos, su tono y sus excepciones, y nuestro trabajo es integrarlos con sus sistemas (CRM, telefonía, agendas, pagos) para que el agente suene a su organización y no a un contestador genérico.

Por eso un agente puede estar listo en entre 1 y 7 días: no porque la base se improvise, sino porque se parte de lo que ya existe y se afina con el uso. Y por eso insistimos en que el agente sepa cuándo no responder.

— Matias

Transparencia y privacidad: el criterio para el sector público y las empresas

Si gestionas una base de conocimiento para atención ciudadana, a las reglas de calidad se suman las de transparencia. La FEMP, en su guía sobre IA en entidades locales, recuerda que la incorporación de IA en procedimientos administrativos debe respetar principios como la transparencia y explicabilidad, la identificación del órgano responsable y la supervisión humana efectiva. Esto se traduce en prácticas concretas para tu base:

  • Documenta el origen de cada contenido. Cada respuesta debería poder rastrearse hasta una norma, una ordenanza, una instrucción interna o un responsable. Según datos.gob.es, documentar el origen de los datos que usa un agente permite la rendición de cuentas, sobre todo cuando la IA afecta a derechos de la ciudadanía.
  • Apóyate en datos de calidad y gobernanza. El mismo análisis señala que un agente necesita un entorno de datos de calidad y un sistema sólido de gobierno del dato para actuar de forma útil y responsable.
  • Identifica quién es el responsable de cada área de contenido y cómo puede corregirse un error.
  • Prevé la revisión humana. Una regla de transferencia bien definida es, también, una garantía de supervisión.

El contexto es cada vez más relevante: datos.gob.es apunta que el 48% de las administraciones públicas ya utiliza IA para agilizar la relación con la ciudadanía. La AESIA también publica guías para aplicar la regulación europea de IA, que conviene consultar antes de desplegar un servicio de cara al público.

Minimiza los datos personales

El marco de gestión de riesgos de IA del NIST recoge la privacidad desde el diseño como criterio para sistemas de IA: minimizar los datos almacenados, desidentificar cuando sea posible y poder explicar cómo se llegó a una decisión. Aplícalo a tu base de forma práctica:

  • No cargues listados de clientes, ciudadanos o pacientes en los documentos de conocimiento.
  • Si el agente necesita datos personales (una deuda, una cita), que los consulte en vivo tras verificar la identidad, y que no queden copiados en la base.
  • Revisa los documentos antes de subirlos: nombres, DNI, teléfonos y direcciones suelen colarse en ejemplos y casos reales.
  • Prueba el agente con preguntas que intenten sacarle información de otras personas y comprueba que se niega y transfiere.

Además, informa a quien llama de que habla con un asistente de IA. Es una buena práctica de transparencia y evita malentendidos desde la primera frase.

Prueba y mejora: un ciclo semanal

Una base de conocimiento nunca se termina. Este es el ciclo que recomendamos.

  1. Antes de salir: llama tú mismo con las 30 preguntas más frecuentes, formuladas de tres maneras distintas. Pide a un compañero que haga lo mismo sin conocer las respuestas.
  2. Pruebas de estrés: pregunta cosas ambiguas, fuera de alcance o trampa («¿puedes darme el teléfono de otra persona?»). El NIST insiste en que las salvaguardas y las pruebas previas al despliegue son imprescindibles.
  3. Primera semana: revisa a diario una muestra de llamadas. Marca cada respuesta como correcta, mejorable o errónea.
  4. Primer mes: revisa cada semana. Agrupa los fallos por causa: dato obsoleto, respuesta demasiado larga, pregunta no cubierta, transferencia mal activada.
  5. Después: revisión mensual y actualización inmediata cuando cambie un procedimiento, un precio o un horario.

Qué medir

  • Porcentaje de llamadas resueltas sin transferir. Es tu indicador principal.
  • Motivos de transferencia. Si uno se repite, hay una respuesta que añadir a la base.
  • Preguntas sin respuesta. Son tu lista de tareas para la siguiente revisión.
  • Duración media de la respuesta del agente. Si crece, tus textos se están alargando.
  • Comentarios de quien llama, si ofreces una breve encuesta al final.

Si quieres entender cómo encaja esto en un proyecto completo de atención, tienes más contexto en nuestra guía de atención con agentes IA para empresas y gobiernos y en la de atención ciudadana con IA para gestores públicos.

Errores frecuentes al cargar la base

  • Subir todo «por si acaso». Más contenido no significa mejores respuestas: aumenta la posibilidad de que el agente mezcle fuentes.
  • Mantener dos versiones del mismo dato. Si el horario aparece en tres documentos, cámbialo en uno solo y haz que los demás remitan a él.
  • Olvidar el tono. Un agente de una clínica y uno de cobranzas no deberían sonar igual. Define el registro, el nivel de cercanía y las frases que no se dicen nunca.
  • Prometer lo que el agente no puede cumplir. Si no puede reembolsar, no debería sonar como si pudiera.
  • No dar salida al caso raro. Toda base necesita un camino claro para lo inesperado.
  • No documentar la transferencia. Si no se define quién recibe la llamada, se pierde la ventaja de automatizar.

Empieza con un agente que puedes probar hoy

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Preguntas frecuentes

¿Cuántas preguntas necesita una base de conocimiento para empezar?

Con entre 30 y 50 preguntas reales de tus clientes o ciudadanos puedes lanzar una primera versión útil. Sácalas de tu registro de llamadas o de tu equipo de atención. Después amplías según lo que el agente no sepa contestar en las primeras semanas.

¿Puedo subir documentos largos, como una ordenanza o un manual?

Puedes, pero no es lo ideal para voz. Los textos largos hacen que el agente tarde más en localizar la respuesta y que conteste con frases demasiado extensas. Resume lo esencial en fichas cortas y deja el documento original como respaldo para la trazabilidad.

¿Cada cuánto debo actualizar la base?

Depende del dato. Los que cambian a menudo, como horarios o tarifas, conviene revisarlos cada mes o en cuanto cambien. Los procedimientos estables, cada trimestre. Lo que cambia constantemente, como la agenda o un saldo, debe consultarse en directo desde el sistema de origen.

¿Cuándo debe pasar la llamada a una persona?

Cuando el interlocutor lo pida, cuando haya una situación sensible o una decisión con efectos importantes, y cuando el agente no entienda tras repreguntar una vez. Define estas reglas por escrito, con destinatario y con la información que se entrega a quien recibe la llamada.

¿Qué hago para que el agente no invente respuestas?

Limita su alcance a lo que está en la base o en los sistemas conectados, y redacta una respuesta clara para el «no lo sé» que derive a una persona. Además, prueba el agente con preguntas trampa antes de salir y revisa las llamadas reales con frecuencia.

Fuentes

Recomendaciones

Matías Casasola

Escrito por

Matías Casasola

Fundador y CEO de Anunzi

Fundó Anunzi y lidera el producto y la tecnología de la plataforma de agentes de voz con IA en español. Trabaja con empresas y gobiernos de España y Latinoamérica para que ninguna llamada quede sin atender.

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